Arreglar una puerta que roza
Todos hemos tenido en algún que otro momento, esa típica puerta que roza con el suelo y hace difícil que podamos utilizarla. Un clásico de las reparaciones que podemos lograr en pocos y sencillos pasos, sin necesidad de ser un gran experto en estas cuestiones. Así que toma buena nota de todos los trucos que necesitarás para poder abrir y cerrar sin problemas tu puerta.

Los materiales que vas a necesitar son los siguientes: un cepillo eléctrico; una pletina de hierro; un lapicero; unas orejeras para proteger tus oídos; y aceite para engrasar. Una vez que hayas reunido todos estos artículos, podrás empezar por desmontar la puerta y colocarla sobre tu mesa de trabajo.

El siguiente paso será marcar una fina línea de dos milímetros aproximadamente con ayuda del lápiz. Esta será la medida que deberás eliminar con ayuda del cepillo eléctrico. Ponte las orejeras y empieza a cepillar tu puerta. A continuación, colócala de nuevo en su lugar correcto y comprueba que la puerta abre y cierra sin problemas, en caso contrario, tendrás que volver a utilizar el cepillo eléctrico.

Una vez que hayas terminado con la tarea de hoy tendrás que engrasar las bisagras con aceite especial para este tipo de tareas. Como te habíamos prometido al principio de nuestro artículo, se trata de una tarea muy sencilla que está al alcance de cualquier lector.

Así que no tengas miedo de arreglar tu puerta y anímate a poner a prueba tus habilidades, porque seguro que te sorprendes con los resultados. Una tarea muy práctica en buena parte de los hogares, de esas que todos debemos saber realizar. La ocasión perfecta para demostrar tu talento con las reparaciones, durante una de esas desapacibles tardes de invierno, cuando no sabemos en qué ocupar nuestro tiempo.