Cómo cambiar el cristal de una ventana
Que se rompa el cristal de una ventana supone casi siempre una auténtica faena y un verdadero engorro ya que parece muy complicado de arreglar. Sin embargo y aunque no te lo creas, si tienes que cambiar el cristal de una ventana por otro nuevo, no es una tarea demasiado difícil de hacer y puedes sustituirlo sin demasiados problemas.

Con los materiales necesarios y un poco de maña podrás conseguir que la ventana tenga un nuevo cristal. A continuación te explico de una forma más detallada cómo debes hacerlo para que puedas poner el nuevo cristal de la forma más sencilla posible.

Tomar las medidas de la ventana

Antes de cambiar el cristal por el nuevo, es importante que tomes las medidas de la ventana para no tener problemas a la hora de encajar el propio cristal. Debes apuntar tanto el ancho como el alto de los propios marcos para que a la hora del cambio lo puedas poner sin demasiados problemas.

Quitar el cristal roto

Una vez hayas tomado las medidas, lo primero que debes hacer es poner un poco de cinta aislante por el borde de toda la ventana para evitar que se rompa. A continuación coge una espátula y ve quitando toda la silicona que haya alrededor del cristal. Cuando hayas eliminado toda la silicona, podrás quitar el cristal sin ningún tipo de problema.

Cómo cambiar el cristal de una ventana

Poner el nuevo cristal

Primero debes quitar los marcos en los que vaya colocado el cristal y acto seguido debes poner un poco de masilla para poder fijarlo a la propia ventana. Añade la cantidad que sea necesaria por toda la parte del borde del cristal y del marco de la ventana.

Para conseguir el mejor acabado posible debes ayudarte de una espátula o de los propios dedos. Espera unos días para que se seque bien la masilla y quede el cristal bien fijado al marco de la ventana. Una vez pasado el tiempo ya tienes lista la ventana con el nuevo cristal para que la puedas colocar en la estancia que quieras.

Como has podido ver y observar, quitar el cristal de una ventana no es una tarea demasiado difícil y si sigues una serie de pasos fáciles y sencillos podrás cambiarla sin problemas. A partir de ahora ya sabes que si se rompe un cristal no es el fin del mundo y que puedes cambiarlo con un poco de paciencia y de maña.