Características de las lijas para madera
Otro de los instrumentos imprescindibles en cualquier caja de herramientas del hogar es la lija, muy útil en una gran parte de tareas domésticas, con la que conseguimos un acabado perfecto en determinadas superficies.

En el mercado existen una buena parte de modelos, con diferentes características destinadas a unas determinadas tareas, en función del tipo de material que trabajemos y de la dificultad de nuestra labor. Así que antes de comenzar con tu manualidad, debes tener en cuenta los siguientes detalles de las lijadoras utilizadas en la madera.

En primer lugar debes tener en cuenta el tipo de grano, es decir el material abrasivo sobre el que se adhiere el soporte de la lija. En este caso, podemos distinguir tres tipos de grano: de carburo de silicio, de óxido de aluminio, y de corindón de circonio.

El número de grano corresponde a la cantidad de cribas por pulgada, de esta forma cuanto menor es el número de granos más vasto es el lijado. También es importante tener en cuenta el soporte, es decir la base sobre la que se pega el grano. Los más frecuentes del mercado son tres: de papel que es el más utilizado de todos, de algodón o poliéster, el más resistente, y de fibra vulcanizada, el que tiene mayor rigidez.

La siguiente característica presente en cualquier lija es el pegamento con el que pegamos los granos al soporte, que puede ser una resina sintética o bien cola natural, sobre todo en el caso de lijas manuales. Por último tenemos el recubrimiento.

Algunas lijas están cubiertas de un material parecido a la cera que ayuda a evacuar el polvo evitando que se atasque. Todas estas características se encuentran sobre todo en las destinadas a los materiales como la madera, donde generalmente se recomiendan utilizar en el sentido de la veta, comenzando por una lija basta o media y terminando con una muy fina, que puede ser o bien manual o una lijadora de máquina eléctrica.