Cómo pintar una fachada
Entendemos como fachada las paredes del exterior de una vivienda. Antes de liarnos a pintar, se debe hacer una inspección de los daños que pueda haber en la fachada. El estado del revestimiento y la posible humedad de los muros son cosas que hay que tener muy en cuenta para la posterior aplicación de la pintura. Otros aspectos importantes son los factores climatológicos, que afectan a la fachada y ponen a prueba la calidad y elasticidad de la pintura. Por otro lado no es recomendable pintar con exposición directa al sol, ya que la pintura pierde sus propiedades.

Lo primero será eliminar cualquier tipo de suciedad que impida la buena fijación de la pintura a la superficie. Una buena opción es utilizar agua a presión para desincrustar la suciedad de la fachada, pero luego habrá que esperar a que esté seca para poder pintarla. Seguidamente procederemos a comprobar el estado de las juntas de los ladrillos. Los restos de polvo se pueden eliminar con un cepillo de cerdas fuertes. Si al tocar la pared se nos quedan restos de polvo blanco en las manos, será necesario tratar la superficie con un producto de fijación.

Antes de comprar las pinturas de exterior debemos ver la porosidad de las paredes. Las técnicas de aplicación variarán de acuerdo a la herramienta que se use. Lo ideal es aplicar dos capas de pintura, aunque si la superficie es muy porosa, deberán ser tres. La clave de un buen acabado es que antes de aplicar una nueva capa la anterior esté completamente seca.

La pintura más utilizada para fachadas es la acrílica, puesto que es la que mejor soporta la radiación solar y su secado es el más rápido. Si la casa se encuentra en una zona lluviosa, la opción aconsejada consiste en tratar las paredes con un revestimiento elástico, que puede ser incoloro. En cuanto a los acabados, son posibles satinados, brillantes o mates.

Cuando apliquemos la pintura con brocha, conviene usar una de 15 centímetros de ancho, en caso de ser más grande puede resultar muy pesada. Lo más común es que el uso de brochas y pinceles se limite a los ángulos de las paredes y al contorno de puertas y ventanas. La mejor opción para pintar paredes exteriores es con un rodillo de lana con un mango grueso para extender mejor la pintura por toda la vertical. Para trabajos de gran extensión, es indicado usar pistola.