Cómo taladrar sin polvo
Existen una serie de tareas domésticas imprescindibles en cualquier hogar que todos nosotros nos hemos visto obligados a realizar en algún momento u otro de nuestra vida. No hace falta ser un auténtico experto en estos temas para echar mano a una sierra, a un buen pegamento o una taladradora, ya que siempre hay alguna reparación que hacer en nuestra casa para solucionar ese pequeño desperfecto antes de que el resto de la familia se entere de lo sucedido.

Una de las herramientas más habituales es la taladradora, que nos facilita en gran medida nuestro trabajo a la hora de realizar determinadas labores domésticas con mayor rapidez y precisión. Este tipo de artículos de bricolaje suelen ser más frecuentes entre aquellos aficionados a realizar tareas de reparación, manualidades o de restauración de muebles antiguos, aunque siempre es aconsejable disponer de una taladradora sencilla y de fácil manejo en cualquier hogar.

A la hora de manejar la taladradora es muy normal desprender importantes cantidades de polvo procedentes de la superficie que estamos trabajando, y que nos pueden provocar daños en los ojos, por eso conviene utilizar unas gafas protectoras. Aunque un consejo para poder taladrar sin levantar nubes de polvo, y que parezca que estamos en una tormenta en pleno desierto del Sahara, es seguir este sencillo truco que te ofrezco a continuación.

Para taladradoras de percusión existen dispositivos de aspiración que recogen el polvo y así no tenemos de qué preocuparnos. Sin embargo existen otros muchos diseños que no están equipados con este accesorio por lo que debemos recurrir a alternativas caseras, como por ejemplo una pequeña bolsa colocada debajo del orificio de perforación para que recoja todo el polvo que desprenda la superficie que estamos trabajando.