Limpieza de una chimenea
La chimenea es uno de los elementos decorativos más elegantes de cualquier hogar, y debo confesar que uno de mis favoritos, aunque no es muy habitual en la mayoría de los hogares españoles. Uno de los principales inconvenientes de las chimeneas es su mantenimiento, puesto que si limpiamos de forma adecuada este espacio de la casa, la acumulación de hollín y la suciedad, terminará por estropearse.

Es aconsejable limpiar la chimenea diariamente, retirando las cenizas y cualquier tipo de suciedad con ayuda de un gancho o un recogedor de metal. Aunque si utilizas la chimenea con poca frecuencia no es necesario realizar una limpieza diaria, tan sólo cuando lo consideres necesario.

Para un mantenimiento apropiado de nuestra chimenea es recomendable utilizar productos que encontrarás en tiendas de bricolaje, tan sólo tienes que preguntar al dependiente por un antihollín. Actualmente existen en el mercado una completa gama de productos de fácil utilización, donde es suficiente con arrojar el sobre o el envase sobre las llamas. De esta forma el hollín acumulado en las paredes se evaporará. Este tipo de productos están especialmente indicados para desatascar las chimeneas que después de mucho tiempo necesitan una profunda limpieza.

No obstante, en otros casos conviene llamar a un deshollinador o fumista, que realizará una limpieza mucho más efectiva y profesional. Acude a este tipo de expertos cada uno o dos años. Recuerda que el mantenimiento de la chimenea es muy importante para un correcto funcionamiento, puesto que el continuo calor al que están sometidos los materiales puede producir el desprendimientos de alguna parte interna de la chimenea, como por ejemplo un ladrillo o el yeso de la pared.

Así que para disfrutar de un agradable rato en compañía de la familia alrededor de un acogedor y calentito fuego, asegúrate de que tu chimenea está en perfectas condiciones.