Pintar una puerta de chapa
En el artículo de hoy os invito a descubrir cómo restaurar vuestra puerta de chapa sin tener que recurrir a la ayuda de un profesional. Aunque en general se trata de una tarea muy sencilla, nunca viene mal conocer algunos eficaces trucos que nos faciliten la labor doméstica, y que ademas nos garanticen que la pintura durará en perfectas condiciones mucho más tiempo.

El primer paso será preparar la superficie que vamos a pintar y para ello tendrás que limpiar la superficie a tratar. Esto es tan fácil como pasar una bayeta humedecida en agua con detergente común. Si se trata de una puerta exterior y encuentras hongos provocados por culpa de la humedad, lo mejor es limpiarla con agua y lejía. Mientras que para eliminar las manchas de grasas, deberás utilizar aguarrás.

Una vez que la puerta esté perfectamente limpia, acuérdate de aclarar la superficie con abundante agua y secar con un trapo. El siguiente paso será lijar la puerta de chapa con una lija fina o bien con un cepillo de alambre, lo que más cómodo te resulte. Vuelve a limpiar la puerta para retirar los restos de suciedad provocados por la lija, y una vez hecho esto comprueba que no haya ninguna zona oxidada.

En caso de que localices partes afectadas por el óxido, deberás recurrir a un producto especial para este tipo de tareas, como por ejemplo un convertidor de óxido y con color incorporado. No olvides que en el mercado del bricolaje existen infinidad de productos y de una amplia variedad de marcas que resultarán también muy útiles para una correcta reparación.

Por último, sólo me falta recordarte que debes dar dos capas de pintura, esperando el tiempo que el fabricante especifique en el envase entre cada una de ellas. Como te había prometido se trata de una tarea muy sencilla y rápida, con la que te ahorrarás una interesante cantidad de dinero al no tener que pagar los servicios de un profesional.