Pintar una puerta en tres sencillos pasos
Las puertas son las que más sufren el ajetreo del día a día, además de llevarse innumerables golpes, arañazos y daños, que terminan por estropearlas. Si quieres recuperar una vieja puerta y ahorrarte el dinero de tener que comprar una nueva, toma nota de nuestras recomendaciones de hoy que te ayudarán a restaurar cualquier puerta de tu hogar.

Una actividad al alcance de cualquier aficionado al bricolaje y para todos los bolsillos. Tan solo tres simples pasos y podrás volver a presumir de puerta. ¡Manos a la obra!

Preparar la superficie

Lo primero de todo será preparar la superficie. Y para ello tienes que retirar la puerta para poder trabajar más cómodamente, además de retirar la cerradura y cualquier otro elemento decorativo. A continuación tendrás que lijar la superficie y tapar todas las imperfecciones o agujeros, utilizando masilla reparadora.

Pintar siguiendo la veta de la madera

Cuando la superficie esté completamente lisa y uniforme, podrás aplicar una capa de imprimación, siguiendo las recomendaciones que especifica el fabricante en el envase. A continuación debes pintarla utilizando una pintura al aceite, que no estropeará tanto tu puerta.

Pintar una puerta en tres sencillos pasos

Para realizar este paso te recomiendo seguir siempre la misma dirección y en el sentido de la veta, es decir, pintar siguiendo el dibujo de la madera. Aplica la primera capa de pintura, espera a que el producto se haya secado y después aplica la segunda. No te olvides de respetar los tiempos de secado.

Y colocar la puerta

Cuando hayas terminado de pintar y tu puerta esté bien seca, podrás colocarla en su lugar correspondiente y con todos sus elementos decorativos. Si lo consideras necesario, no te olvides de pintar también el marco de la puerta para que no se note mucho nuestra restauración.