Pinturas magnéticas
Nuestros lectores más expertos en temas de bricolaje, tal vez hayan utilizado en alguna ocasión pintura magnética o bien hayan oído hablar de ella. En cualquier caso, el artículo de hoy está dedicado a conocer algunas características de este material que servirá para actualizar determinadas cuestiones a los que más saben, pero también para introducir a los principiantes que desean probar suerte en estas tareas.

Las pinturas magnéticas tienen un alto contenido ferroso, lo que hace posible que sean magnéticas. Se trata de una pintura que se aplica como fondo, por lo tanto después de ella tendrás que aplicar tu pintura habitual con el color que más te guste. La mano de base que extendemos con nuestra pintura magnética consigue que podamos colocar objetos magnetizados sobre la pared, sin embargo antes de nada es aconsejable limpiar en profundidad la superficie sobre la que vamos a trabajar. De esta forma nos aseguramos de que no queda ningún resto de suciedad que impida a la pintura magnética hacer su trabajo correctamente.

Aunque si quieres conseguir este mismo resultado sin recurrir a pintura magnética, otra posibilidad es colocar en una determinada zona de nuestra superficie un revestimiento que después se puede cambiar sin ningún problema.

No cabe duda de que la incorporación en el mercado del bricolaje de este tipo de materiales ha supuesto una ingeniosa alternativa que nos facilita en gran medida las cosas, porque a partir de ahora se terminaron los agujeros en la pared. Por supuesto, cuando vayas a utilizar este tipo de pinturas siempre debes vigilar el tema de la seguridad, así que ponte guantes y gafas de plástico para evitar el contacto con estas partes de tu cuerpo, y por último utiliza la pintura en espacios abiertos o muy bien ventilados.