Rodillos de pelo y de espuma
Para muchos de nosotros pintar es una de las tareas más divertidas que existen en el hogar, ya sea pintar las paredes de cualquier rincón de nuestra casa, como decorar nuestra original manualidad, es siempre una de las labores del bricolaje más entretenidas que podemos realizar sin ningún tipo de peligro, incluso en compañía de los pequeños de la casa.

Las posibilidades a la hora de utilizar la pintura pueden ser infinitas, permitiendo poner a prueba nuestra imaginación y creatividad, dibujando todo tipo de figuras, trazados, formas y diseños que hasta el momento sólo se encontraban en nuestra imaginación. Aunque un consejo muy importante antes de ponerte manos a la obra con la pintura y el rodillo, es que hagas un croquis o un dibujo previo con el diseño definitivo, así te ahorrarás posibles equivocaciones.

A la hora de escoger la pintura es muy fácil, ya que puedes elegir el color que más te guste. En las tiendas especializadas en bricolaje las posibilidades son muchas y muy diversas. Aunque también debes tener en cuenta el tipo de pintura que prefieres, las hay de todo tipo, desde vegetales y minerales que son 100% ecológicas, hasta incluso aromáticas y magnéticas. Otro de los artículos básicos e imprescindibles para poder pintar son los rodillos, los hay de diferentes tipos: eléctricos, de espuma y de pelo. Algunos de ellos son de fibra y están especialmente indicados para pintar con pinturas al agua y esmaltes acrílicos en todo tipo de superficies. Mientras que otros están destinados a recortar, perfilar y colorear superficies de yeso y de cemento.

En los comercios especializados en el hogar también podrás encontrar rodillos de espuma que según los expertos es mejor utilizarlos con esmaltes en superficies lisas. Sin embargo, en el caso de los rodillos de espuma expandida, deberás destinarlos para hacer elementos decorativos en espacios de interior. Así que antes de pintar, te conviene valorar qué tipo de pintura quieres utilizar y la herramienta que necesitarás para conseguir el mejor resultado, siempre en función del tipo de superficie en cuestión y la finalidad de la tarea, si se trata de pintar una simple pared o conseguir un bonito efecto decorativo.