Solucionar problemas con las bisagras
Reparar una bisagra forma parte de esa larga lista de tareas básicas que en algún momento u otro de nuestra vida, todos nosotros hemos tenido que realizar con mejores o peores resultados. Y en este sentido una de las labores más frecuentes suele ser cómo poner fin al molesto ruido que provocan las bisagras cuando abrimos nuestra puerta, ventana o mueble.

Un efecto de sonido perfecto para las películas más terroríficas, pero que en la mayoría de hogares resulta de lo más molesto y desagradable. Por eso te invito a que pongas en práctica el truco de hoy para poner fin de una vez por todas a ese irritante ruido que tantas discusiones familiares provoca. Si no te consideras un gran experto en temas de bricolaje, no tienes de qué preocuparte ya que podrás realizar sin ningún problema esta fácil reparación y después sorprenderte con tus magníficos resultados.

Para empezar, debes saber que a menudo estos ruidos se deben a la suciedad que se acumula en esta superficie, por eso te recomiendo que realices una limpieza diaria con el fin de evitar esta situación. Si continúa el crujido de tu bisagra puedes probar a cambiarlas, porque seguramente están viejas y oxidadas.

Esto es tan fácil como levantar con cuidado la puerta haciendo palanca y retirarla de su lugar. Después sustituye tus viejas arandelas por otras nuevas, que deben tener una estructura similar a las anteriores, y que encontrarás sin problemas en tiendas especializadas en el hogar y en ferreterías. Para terminar la tarea de hoy te recuerdo que en el mercado actual existen dos tipos de arandelas, por un lado las de latón que hay que lubricar con aceite mineral, y por el otro las de teflón que no requieren este cuidado.