Un espejo con vidrios de colores
Como se acerca el día del padre te traigo una interesante manualidad que puedes realizar tú mismo y personalizar como más te guste, así conseguirás un diseño único y exclusivo. Aunque lo mejor de todo es que los obsequios de este tipo, realizados con nuestras propias manos, suelen ser los más valorados. La actividad de hoy es un falso espejo con vidrios de colores, que te ofrece la posibilidad de probar multitud de estilos e ideas, aunque mi consejo es que personalices tu diseño, por ejemplo con los colores del equipo de fútbol de tu padre.

Los materiales que vas a necesitar son: vidrios lisos del tamaño que prefieras; pasta relevo vitral; lacas vitrales; líquido esmerilador, y por último un pincel chato (a ser posible del número 10). Seguro que muchos de estos materiales te resultan desconocidos, pero si preguntas en tiendas de bricolaje o especializadas en el hogar, los encontrarás sin problemas.

El primer paso será escoger el diseño que más te guste y hacer dos copias, pegarlas al vidrio y retirar la parte que sobra, por supuesto no debes olvidarte de pulir. A continuación tienes que aplicar el líquido esmerilador por toda la superficie y después retirar el resto del papel, antes de que se seque la pintura. Con la pasta relevo tendrás que realizar todos los bordes presionando ligeramente para que no se aprecie ningún tipo de grosor o de relieve.

Una vez que la superficie esté totalmente seca, te recomiendo esperar unas 12 horas, deberás rellenar las celdas con la laca vitral. Este material se hará totalmente rígido cuando hayan pasado 24 horas, y después podrás despegar el papel del dorso, contemplando así tu diseño final. Como ves se trata de una manualidad mucho más sencilla de lo que en un primer momento habías imaginado, así que te animo a poner a prueba tu imaginación y descubrir infinidad de estilos.