Cómo hacer porcelana fría
La porcelana fría suele ser uno de los materiales favoritos de muchas personas aficionadas a la artesanía y a las manualidades en general, sobre todo porque es muy fácil de trabajar y hace posible crear todo tipo de elementos decorativos. Por eso te invito a preparar tu propia porcelana fría y utilizarla para lo que quieras, pero seguro que encuentras alguna utilidad. Los ingredientes que vas a necesitar los siguientes: dos tazas de cola adhesiva blanca; fécula de maíz (en la misma cantidad que la cola blanca de carpintero); glicerina; vaselina; aceite para bebés; y por último, una cucharadita de algún conservante.

Una vez que dispongas de todos estos materiales tendrás que colocar la cola y la fécula de maíz en proporciones iguales en una olla o sartén antiadherente y de teflón. A continuación hay que añadir de dos a tres cucharadas de vaselina, la misma cantidad de glicerina, el conservante y por último el aceite para bebés. Si tu mezcla está un poco sólida, puedes probar a añadir un poco más de cola o glicerina, mientras que si por el contrario está demasiado líquida es aconsejable echar otra pequeña cantidad de fécula de maíz.

Remueve muy bien la mezcla durante su cocción con un fuego bajo o moderado, y vigila para evitar que tu mezcla se pegue o se queme. Una vez puedas retirar la mezcla sin problemas de los bordes de la olla o de la sartén tendrás que apartarla del fuego. En este momento podrás moldear la masa con tus manos, pero antes de que se enfríe conviene colocarla en una plancha de goma eva para que te resulte mucho más fácil de manejar.

Y cuando hayas terminado de moldear la mezcla y te asegures de que está totalmente fría, tendrás que dejarla reposar de 12 a 24 horas, aunque también puedes trabajarla inmediatamente, es conveniente esperar.